Una izquierda libertaria de intención revolucionaria

‚ÄúSe ha dicho, con acierto, que un resultado esencial radica en demostrar ante el pueblo una perspectiva de victoria, un camino de esperanza, de confianza en la posibilidad de un cambio profundo, revolucionario‚ÄĚ

FAU-OPR33 

Lo que se presenta a continuación es un breve artículo que pretende seguir profundizando el necesario y acalorado debate político al interior de la izquierda libertaria. Es un artículo que no se detiene en caracterizaciones puntuales de la realidad nacional, ya que en lo grueso hay consensos ya establecidos, más bien es un artículo que intenta instalarse en el orden estrictamente conceptual.

Las ‚Äúcuatro fuentes‚ÄĚ del socialismo libertario.

Se ha dicho con justa raz√≥n que el problema del poder es decisivo si se quiere transformar y superar de forma radical la sociedad de clases, se plantea tambi√©n que √©ste solo puede resolverse adecuadamente a trav√©s de una adecuada lucha pol√≠tica. Tales afirmaciones por lo menos deben intentar resolver ‚Äďconstruir- pol√≠tica y programaticamente los ¬†diversos recipientes (sociales y pol√≠ticos) y domicilios ideol√≥gicos (partido) de las franjas m√°s activas del movimiento popular. Con esto queremos plantear que los sectores populares deben ser capaces de construir por un lado una pol√≠tica amplia de unidad org√°nica y program√°tica con las diversas constelaciones sociales y pol√≠tica del pueblo, nos referimos a la idea de un¬† bloque para la izquierda socialista revolucionaria, que logre expresar por el lado de la izquierda libertaria, dos necesidades pol√≠ticas:

La idea que las grandes transformaciones sociales y nacionales son parte de un largo esfuerzo de articulación de fuerzas políticas e ideológicas de las distintas corrientes de izquierda que, desde los procesos de lucha, contempla sus complejidades y contradicciones de conformación. Diversidades y mixturas ideológicas por otro lado, inevitables y necesarias en el marco de la participación de las organizaciones políticas y populares para construir e impulsar el programa del pueblo. Luego es importante concretar y darle un recipiente orgánico a las fuerzas vivas de la izquierda de intención revolucionaria desde el imaginario político libertario. Este recipiente de variedad ideológica, es la instrumentación estratégica de un nuevo bloque histórico popular, que necesariamente nace de la musculatura social.

Por tanto para lograr concretar la unidad program√°tica a nivel pol√≠tico, es de orden fundamental articularla con las organizaciones populares, en un embase que contenga a las diversas organizaciones sociales, a sus sectores mas avanzados. S√≥lo desde la unidad multisectorial de las organizaciones del activo popular, es posible armonizar una estrategia de articulaci√≥n en com√ļn con el resto de las organizaciones pol√≠ticas de izquierda, ya que esta unidad de hecho en el movimiento popular puede delimitar los niveles de acuerdo y lograr por tanto dar un cuerpo coherente a un proyecto pol√≠tico de ruptura que vincule y coordine a los frentes de masas con los frentes estrictamente de orden pol√≠tico.

Otro embase necesario para vehiculizar lo pol√≠tico, es de una naturaleza estrictamente organizativo-partidario, cuya tarea pasa por lograr sintetizar un imaginario pol√≠tico propio, es decir la construir de un universo ideol√≥gico que condense una cultura, una doctrina,¬† estilos de construcci√≥n y proyecto revolucionario, es decir, lograr darse un cuerpo de representaci√≥n pol√≠tica para dise√Īar las coordenadas y dise√Īos ideol√≥gicos (t√°ctico-estrat√©gico) hacia el conjunto del movimiento obrero y popular. Nivel de constituci√≥n que supone la materializaci√≥n de un partido revolucionario de la clase trabajadora y del pueblo.

Y por ultimo un cuarto embase donde concretar las disputas de un proyecto de ruptura, es estrictamente pol√≠tico-militar. Con esto queremos sostener en t√©rminos program√°ticos, que ‚Äúel problema del poder se resuelve con una ajustada l√≠nea de pr√°ctica¬† de la violencia o sea con una adecuada l√≠nea militar‚Ķ dicho de otro modo, ninguna organizaci√≥n es revolucionaria hasta que no se plantea y resuelve los problemas del aspecto violento militar de su practica pol√≠tica.‚ÄĚ (FAU. Copey .72‚ÄĚ).

En este sentido, todo proyecto de liberación social y nacional de las clases populares inexorablemente conduce a un enfrentamiento y disputa político-militar, las tareas previas o preparatorias  de las organizaciones políticas deben ajustar una adecuada línea en este terreno, evitar este espinoso tema, es de alguna manera dilatar el problema de la organización y el poder.

Ruptura democr√°tica, ese oscuro objeto libertario.

‚ÄúLa practica electoral, al margen de las intenciones, trasfiere el centro de la preocupaci√≥n al √°mbito est√©ril de las combinaciones con reformistas‚ĶSectores erigidos ahora en protagonistas del momento culminante de un proceso, en cuyo desarrollo solo ocuparon, en la realidad, el mas que secundario papel de oscuras comparsas‚ÄĚ

G. Gatti

Ahora estos cuatro recipientes estrictamente pol√≠ticos y conceptuales obedecen a, y no pueden estar descontextualizados, de la realidad nacional. En este sentido, las coyunturas por venir y el comportamiento del movimiento popular y sus diversas expresiones en lo pol√≠tico en estos pr√≥ximos meses deben lograr visualizar -dentro de una estrategia de construcci√≥n de alternativas de poder a largo plazo-, lo antes se√Īalado. Es decir,¬† organizar un partido para las transformaciones sociales y locales de Chile, exige o demanda la instrumentaci√≥n de las herramientas populares existentes, estamos hablando de dotar de una t√°ctica y una estrategia permanente la articulaci√≥n sectorial de las organizaci√≥n sociales protagonistas del reame org√°nico de la clase trabajadora del pa√≠s. Y solo el camino que se√Īalice la maduraci√≥n siempre compleja de los organismos de masas, o por lo menos de sus sectores mas din√°micos y combativos, indicar√° los tiempos y ritmos de articulaci√≥n con el resto de la un todav√≠a dispersa izquierda clasista.

La maduración de un nuevo bloque social que contenga y exprese a las constelaciones sociales del activo popular solo es realizable sobre la base de la conjunción de fuerzas en torno a un programa mínimo a todo nivel, y éste adquiere sentido y coherencia en tanto habilita luchas en que se abren perspectivas para una experiencia amplia de acción a nivel de masas (G. Gatti)

Si no se logra madurar o desarrollar en estos dos niveles (frentes de masas y frentes políticos), se cae inevitablemente en el cortoplacismo propio del electoralismo y de posiciones apresuradas o aventureras de orden militar. Sobre todo en este periodo, en que el país ha entrado en un nuevo ciclo de lucha de clases, protagonizada y dinamizada por diversas experiencias territoriales, sindicales y estudiantiles1. En la actual coyuntura nacional, es donde aparecen nuevamente sectores de la izquierda, que si bien han promovido posiciones y prácticas de ruptura, también sostienen ahora, la posibilidad de una disputa electoral. Esto marca claramente un retroceso respecto al nivel y decisión de lucha alcanzada, sobre todo en lo que respecta a la acción de masas, y de las principales directrices políticas. En esto hay que ser claro y categórico, en el marco de la formación social del Estado capitalista en Chile, en un sentido estructural y político, toda reforma que posibilite la transformación parcial aunque sustancial del actual patrón de acumulación y de su blindaje institucional2 demanda la organización ininterrumpida y permanente de las fuerzas sociales de cambio. Por tanto las elecciones en este caso no ayudan a crear conciencia, confunden, no promueven la lucha, todo lo contrario la paralizan tras un espejismo. No apunta directamente al logro de conquistas, sino que la deriva  sustituyendo la  movilización popular por un oscuro juego parlamentario.

De ah√≠ que la se√Īal que se advierte, a nuestro gusto, es contradictoria. Algunas lecturas y propuestas del campo libertario revolucionario, bajo las conceptualizaciones de ruptura democr√°tica y de unidad de la izquierda (como frente) en el actual escenario electoral, asimilan mec√°nicamente (en tanto argumentaci√≥n) procesos sociales muy diversos, como el proyecto bolivariano o la situaci√≥n actual de la izquierda abertzale en el pa√≠s vasco o mirando segadamente la constituci√≥n ¬†hist√≥rica de frentes de izquierda, como el caso del frente amplio uruguayo. Estas argumentaciones comparativas ad hoc, solo desvirt√ļan e instalan cortapisas program√°ticas a lo ya acumulado en t√©rminos sociales, se√Īalando que es posible conquistar y tensar mediante el voto program√°tico lo que la lucha popular en los sindicatos, en los territorios, en las comunidades ¬†y en el movimiento estudiantil no ha podido conseguir. Por tanto el resumen pol√≠tico que se hace de las pr√≥ximas elecciones en t√©rminos conceptuales y puntuales hacia las amplias franjas movilizadas del pueblo- sintetizado en la contradictoria idea de ruptura democr√°tica- es que el veh√≠culo de transmisi√≥n popular en t√©rminos pol√≠ticos, en la actual coyuntura, se traduce en lo concreto, en el movimiento todos a la moneda, frente de masa electoral instrumentalizado por el partido humanista de Chile. Partido que no merece por ahora, ninguna ‚Äúatenci√≥n anal√≠tica‚ÄĚ.

Solo un diagn√≥stico apresurado, un oportunismo debido a un ‚Äúseguidismo‚ÄĚ de masas, propio todav√≠a de la inmadurez y de la composici√≥n peque√Īobuguesa y estudiantil del mundo libertario, puede instalarse como furg√≥n de cola del partido humanista. Ya que en todo caso, si bien las elecciones en otras circunstancias pol√≠ticas del pa√≠s y de otros pa√≠ses, pueden llegar a ser un batalla t√°ctica dentro de una estrategia de poder popular (como por ejemplo la conquista de reestablecimientos m√≠nimos democr√°ticos frente a una dictadura militar), este no es el caso. Aun mas, situarse en un frente que no condensa ni articula a las franjas clasistas y de intenci√≥n revolucionaria, que no marca ni levanta un programa socialista revolucionario, llegar a acuerdos con profesionales de la pol√≠tica, que se sit√ļan entre gallos y medianoche como representantes del campo popular, solo habla del largo camino todav√≠a a recorrer y a fortalecer.¬† En todo caso esta ‚Äúconveniencia‚ÄĚ, este suspiro reformista se entiende, en tanto que los sectores m√°s din√°micos y dispuestos hacia la lucha de trabajadores/as, de pobladores/as y de estudiantes no han logrado construir y visualizar todav√≠a, los espacios y veh√≠culos de participaci√≥n y de representaci√≥n pol√≠ticas propias e independientes. ¬†De todas maneras, tambi√©n entendemos con cierta desaz√≥n, que hoy la lucha de ideas es insuficiente frente a algo que solo la lucha de masas remediar√°.

Hacia la maduración de una estrategia libertaria

El proyecto pol√≠tico de la izquierda libertaria, nuestra v√≠a chilena hacia el socialismo, poco y nada tiene que ver con las disputas o batallas electorales, ni frentes pol√≠ticos ‚Äúheterodoxos‚ÄĚ, aunque no somos indiferentes. ¬†¬†La concepci√≥n t√°ctica-estrat√©gica del socialismo libertario militante se encuadra en dar vida y fuerza a los recipientes de unidad popular que emergen todav√≠a dispersos, a lo largo y ancho del pa√≠s. Una concepci√≥n estrat√©gica de las reales transformaciones que solo se habr√°n de conquistar a trav√©s de la lucha prolongada a todo nivel. Esto implica la integraci√≥n arm√≥nica de la acci√≥n directa organizada y del trabajo genuino a nivel masas. Acci√≥n directa en una ¬†larga y prolongada lucha capaz de disputar el poder, de se√Īalar un camino de victoria. Su procesamiento debe ser sin prisa, pero sin pausa, las condiciones sociales y pol√≠ticas de Chile, los contornos y dispositivos pol√≠ticos de las clases dominantes, sus enclaves autoritarios y pol√≠ticas sistem√°ticas de represi√≥n por parte de las distintas fuerzas contra el pueblo chileno y el pueblo mapuche, la historia reciente y contempor√°nea de resistencia de los sectores populares y fuerzas pol√≠ticas de izquierda, obligan y demandan a las corrientes revolucionarias, y en particular al campo libertario, a dar vida a las organizaciones de defensa y de combate de los trabajadores. Tarea insustituible para conquistar las demandas del periodo, tarea que debe ser articulada y tejida internamente con las tareas propias de la revoluci√≥n socialista, si se quiere pasar a una nueva etapa de la lucha entre las clases sociales en el pa√≠s. Para construir y cuidar ¬†los instrumentos de alianza con el resto de la a√ļn dispersa izquierda de intenci√≥n revolucionaria, el aporte debe darse desde una profunda experiencia a nivel social, elemento que har√° gravitar, crecer y multiplicar genuinamente las fuerzas activas de los trabajadores y sectores subalternos.

La unidad org√°nica y program√°tica de la izquierda debe estar acompa√Īada de un largo proceso de acumulaci√≥n de fuerza en un sentido combativo3. La estrategia ah√≠ procesada es resultado de los distintos momentos y etapas de las diversas y parciales luchas de los trabajadores, por tanto meter los pies en el barro significa ante todo, seguir un camino de construcci√≥n de un bloque social revolucionario4 que debe pelear durando en un horizonte de lucha de gran alcance, tejiendo la telara√Īa social fundamental para el cambio social; un gran partido revolucionario, frentes sociales y frentes pol√≠ticos, como tambi√©n la impostergable acci√≥n directa a todo nivel, empujando as√≠ un programa de transformaciones sociales ancladas √©stas √ļltimas en el imaginario profundo del socialismo y la libertad, real alternativa pol√≠tica para el pueblo.


1 Nos referimos sobre todo a las movilizaciones sociales que han sucedido en todo el país, Arica, Freirína Aisen, Magallanes etc. A las instancias organizativas de articulación, como el congreso por un nuevo sindicalismo, el congreso social por un proyecto educativo etc.

2 Hablamos en términos gruesos de industrializar el país, nacionalizar el comercio exterior, e instituir los órganos de dualidad de poder (democracia obrera y popular).

3 No puede suceder lo que le pasa al frente de izquierda de los trabajadores ‚ÄďFIT- en la Argentina.¬† Luego de tres a√Īos de constituci√≥n del frente (PTS-PO-IS etc.): reci√©n este a√Īo el PTS en resoluci√≥n de congreso exige al resto de las fuerza pol√≠ticas del FIT ponerse de acuerdo en c√≥mo actuar en conjunto, en el medio obrero y popular, y no ser solo una herramienta electoral. Ver. ‚ÄúEstrategia internacional‚ÄĚ N28. P√°g. 183

4 Bloque social hist√≥rico que expres√© una correlaci√≥n de fuerza positivas para las franjas clasistas, es decir, donde el n√ļcleo hegem√≥nico este dirigido por concepciones de ruptura y de intenci√≥n revolucionaria,

Escrito por Arturo Lopez