El Plan Tuning: la mano invisible que articula la mercantilización de la educación en América Latina

Probablemente no es para nadie desconocido en Chile que los estudiantes se han venido manifestando desde hace años, con particular explosividad el 2011, por una educación gratuita en todos los niveles, democrática y al servicio del pueblo, enfrentándose ese año a las reformas privatizadoras que quería instaurar el entonces Ministro de Educación, Joaquín Lavín. Y si bien, para nadie ya es desconocida la pugna ideológica que han significado estas dos visiones en torno a la educación, pocos saben la real mano articuladora de los cambios a los que ha tendido la educación por parte de los poderosos, tanto en el gobierno de Piñera como en los anteriores con la Concertación. ¿Serán reformas aisladas, no conectadas entre sí? ¿Será apenas un guiño de las marionetas políticas hacia sus jefes empresarios, un capricho de la derecha chilena? La astucia con la que el sistema neoliberal ha entrado y calado a fondo cada uno de los aspectos de nuestras vidas nos hace pensar que esto no puede ser una casualidad.

Los perversos inicios en Bolonia

Corría el año 1995, y la mesa redonda de grandes empresarios europeos (ERT), entre ellos Nestlé, Renault, Siemens y British Telecom, se daban cita a propósito de la generación de un informe donde daban cuenta de las propuestas que tenían para poner la educación “a la altura de los retos económicos y sociales del momento”. Y por supuesto, los perritos falderos de las grandes empresas no se hicieron esperar demasiado: en 1999, los ministros de educación de la Unión Europea se reúnen en Bolonia para dar inicio al plan homónimo que buscaba profundas reformas en el modelo educativo. ¿El objetivo? Poner a las instituciones de educación superior al servicio del desarrollo económico de los países. O bien, si dejamos los eufemismos de lado, poner las universidades al servicio del mercado, entendiendo la educación como un bien de consumo y valiéndose tanto de las reformas en las mallas curriculares y orientación del conocimiento, la homologación de títulos, como también una reestructuración completa al sistema de financiamiento, que implicaba reemplazar la gratuidad por el sistema crediticio y apuntar a la autosustentabilidad de las universidades.

¿Les parece conocido?

Para Latinoamérica con amor

El 2002, los neoliberales latinoamericanos ya estaban claros del objetivo: importar la receta europea de mercantilización de la educación a Latinoamérica. Bajo las promesas de una educación de calidad, con real inserción en el campo laboral al apostar al aprendizaje basado en competencias –es decir, el saber hacer lo que la empresa necesitará que haga–, y la homologación de títulos a nivel internacional, se escondían otras transformaciones bastante menos atractivas. Entre ellas, la reestructuración del sistema de financiamiento de la educación, donde tenemos el caso del bien conocido Crédito con Aval del Estado instalado por Lagos el 2005 en nuestro país, profundizando la visión de la educación como bien de consumo y el endeudamiento de los estudiantes para poder pagarla; los cambios de malla orientados al aprendizaje basado en competencias, desde el 2006 en Chile, orientando cada vez más la formación hacia la tecnificación; y por supuesto, algo que pudiese acreditar que este proceso fuera de calidad, la creación de la CNA en octubre del mismo año. ¿Lo que se viene? Recién, y en más lento desarrollo, está la progresiva vinculación del pregrado con el postgrado, que pretenden acortar el primero generando mano de obra más barata y con pobre formación general, y mano de obra especializada que tenga que endeudarse mucho más para la obtención de su título.

¿Movilización retro?: Desafíos para un movimiento estudiantil post-2011

Como ven, el proyecto tuning para América Latina no es nuevo. Incluso, cuando vemos en las calles rayados contra el Plan Bolonia, se siente algo anacrónico, incluso descontextualizado. Sin embargo, es un avance, ya que en el despertar del movimiento estudiantil nunca supimos vislumbrar cuál era la bajada táctica, concreta, del bloque hegemónico: efectivamente entendimos al calor de la lucha que habían dos modelos en disputa, pero siempre entendiendo al neoliberalismo como algo abstracto, en las nubes. Hoy, comprendiendo al plan tuning como el verdadero proyecto educativo neoliberal, ya no en abstracto, sino como algo concreto a lo que golpear, tenemos una oportunidad única para darle golpes certeros a este modelo desde la cercanía de nuestra cotidianidad, pero con perspectiva nacional. De cara a las reformas de mallas curriculares, que ya no solo les es suficiente el aprendizaje por competencias, sino que cada vez orientan más a lo empresarial; de cara al acortamiento de carreras, que con la promesa de salir más rápido solo nos obligarán a ser trabajadores aún más precarios; y viviendo día a día lo que significa el autofinanciamiento de las universidades, y que el Estado las financie siempre y cuando se cumpla con lo que Tuning requiere – a través de los convenios de desempeño –, no nos queda otra que comprender, de una vez por todas, que no existe división entre los conflictos internos y lo nacional: los primeros no son más que expresiones locales del proyecto educativo de los poderosos, al cual debemos combatir desde todos los frentes, sin dejar flanco abierto.

El desafío es, entonces, a hacernos cargo del gran aprendizaje del 2011, la disputa del proyecto educativo que ansiamos, pero hacernos cargo significa aterrizarlo, hacerlo palpable. Allí donde podamos abrir espacios para disputar nuestras mallas curriculares y perfiles de egreso, allí donde podamos generar resistencia al acortamiento de carreras, y también allí en la calle, donde podamos emplazar a los poderosos y demostrar la fuerza de nuestro movimiento: en todos esos lugares debemos estar. Porque con la coyuntura electoral y el circo de la derecha y la concertación copando la agenda política y la prensa, debemos apostar a toda nuestra creatividad para crear aquellas aperturas que no existen para transformar la realidad concreta, y que el terreno que dejemos este año, en base a organización, discusión y movilización, sea fértil para un 2014 en el que volvamos a ser protagonistas, para un 2014 combativo, con Bachelet, Longueira, o el payaso que venga.-

Desarrollado por DT Author Box

Escrito por Catalina Angulo

Estudiante de Medicina de la Universidad de Concepción
Vicepresidenta FEC 2013
Militante del Frente de Estudiantes Libertarios